Hoy damos un paso más hacia la culminación de esta hermosa etapa escolar, la cual cada uno de ustedes, ha sido parte importante de nuestro crecimiento personal e intelectual.

Hoy queremos darles las gracias a nuestras hermanas, que, con su sabiduría y amor, han forjado en nosotras un legado de santidad por Dios y la Virgen; en el lugar donde pasamos los mejores momentos de nuestra niñez, nuestro querido colegio.

Forjaron bases sólidas en nuestra vida, aportando las mejores enseñanzas, las mismas que quedarán marcadas en nuestras vidas como símbolo de crecimiento día tras día.

A nuestros docentes, que, con su conocimiento, compromiso, entrega y paciencia, son el ejemplo ideal de lo que es María, sus enseñanzas y alegría representan lo que nuestro padre Don Bosco siempre tuvo como ideal “Alegría, estudio y piedad: es el mejor programa para hacerte feliz y que más beneficiará tu alma”. Gracias por ser pieza fundamental en nuestro desarrollo académico y personal. Nuestras familias, quienes desde pequeñas nos han acompañado y apoyado para ser mujeres excelentes. Fueron, son y serán el motor que nos da la fuerza para salir adelante; quienes nos cuidan y protegen con los mejores consejos de amor y dulzura, y que nos llenan de las mejores enseñanzas con su ejemplo.

 

 

Nuestra madre, la Virgen Auxiliadora, es quien más presente ha estado en nuestras vidas, pues sin falta y desde siempre, nos guía y acompaña con amor por este camino llamado vida. Con este sentimiento de gratitud infinita, les damos las gracias a todos ustedes por ser lo que necesitamos en nuestras vidas, por ser las personas, que María eligió para nosotras.

 

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